🕯️ ¿Puede una fecha tener sabor?
El Día de Todos los Santos no tiene, al menos para nosotros, un sabor único.
No hay un plato que automáticamente diga: “hoy es 1° de noviembre”.
Y sin embargo, a lo largo de la historia y en distintas culturas, las fechas dedicadas a recordar, celebrar o reencontrarse simbólicamente con quienes ya no están estuvieron muchas veces acompañadas por comida.
Panes.
Dulces.
Frutas.
Preparaciones familiares.
Recetas que vuelven una vez al año.
🍞 Porque comer también puede ser un ritual
Una comida ceremonial no cumple solamente la función de alimentarnos.
Puede marcar que ese día no es igual a los demás.
Repetir una receta, compartir una mesa o recuperar un aroma conocido ayuda a construir una escena que el cerebro reconoce y recuerda.
👃 Y el olfato tiene mucho que ver
Los aromas poseen una capacidad extraordinaria para despertar recuerdos.
A veces alcanza el olor de una preparación que alguien hacía en casa para que aparezcan, casi de golpe, una persona, una mesa o un momento que creíamos olvidado.
🧠 El sabor también guarda memoria
Cuando una comida se repite asociada a una celebración, una familia o una persona, nuestro cerebro aprende esa relación.
Con los años, ya no percibimos solamente dulce, salado, especias o textura.
Percibimos también la historia que quedó pegada a ellos.
Quizás por eso tantas culturas han unido comida y memoria.
Porque hay recuerdos que conservamos en fotografías.
Otros, en palabras.
Y algunos permanecen escondidos durante años…
hasta que un aroma vuelve a ponerlos sobre la mesa.
🕯️ Hoy celebramos Todos los Santos.
Y quizás sea también una buena ocasión para recordar que nuestro paladar puede conservar mucho más que sabores.
Puede conservar personas.
👩🍳 Lelé — Escuela Sommelier de Sabores
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